Acabamos de recibir de una querida dama, habitual de la cibertertulia, este interesante articulo que nos describe la tierra de sus antepasados y que merece la pena descubrir, por aquellos que aún no lo hayan visitado...

Andalucía por descubrir
Primavera en
la serranía jienense
La Sierra de Segura está enclavada en el espacio natural protegido más
extenso de España.
Es la comarca más grande del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.
Rugosa y escarpada, está poblada de pequeñas aldeas de singular encanto.
Es la comarca más grande del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.
Rugosa y escarpada, está poblada de pequeñas aldeas de singular encanto.
La Sierra de Segura es uno de los mayores pulmones verdes de España.
Anclada al noreste de esta provincia, en ella se esparce una densa masa
forestal que cubre montañas y valles.
La comarca linda con las tierras de
Albacete y Granada, donde penetran las altas montañas y bajan los ríos que
aquí nacen. Su localidad más emblemática es Segura de la Sierra, epicentro
monumental y artístico de una zona de arraigadas tradiciones. Pero la puerta de
entrada está kilómetros antes. Y se llama precisamente así.
La Puerta de Segura, donde el río Guadalimar parte en dos el blanco caserío
de esta población, sirve de entrada a la comarca. En una de las orillas se
extiende un paseo donde en época estival se organizan actividades sociales.
En
primavera el río baja caudaloso por los deshielos de las altas montañas,
regando a su paso las huertas y campos de olivar que se esparcen por este
término municipal.
De La Puerta, en la que sobresale la iglesia de San Mateo,
parte una carretera que conduce en un suave ascenso a la vecina localidad de
Orcera, que en los últimos años se ha convertido en el centro administrativo de
la comarca.
En ella se alza el templo de Nuestra Señora de la Asunción, una
iglesia austera construida en tiempos de Felipe II.
Trama olivarera

A partir de aquí el paisaje cambia. La trama olivarera da paso a la
densidad verdosa del pinar. A la sombra de los altos picos de la serranía
segureña la carretera discurre por un sinuoso tramo.
Desde él es fácil
descubrir el perfil urbano de Segura de la Sierra, encaramada a una
montaña de 1.240 metros de altura. Dotada de históricas edificaciones y
populosas plazas los autores árabes ponderaron, sobre todo, su situación
geográfica, hasta el punto de escribir que «si se pretende alcanzarla fatiga la
vista».
De hecho, aseguran las crónicas que Segura de la Sierra fue considerada
la más inexpugnable de las ciudades de al-Andalus.
Segura de la Sierra bien merece un pausado recorrido.
Posee unos baños
árabes, palacios de enjundia, iglesias góticas y hasta fuentes imperiales. Pero
sin duda la edificación más singular de la localidad es el castillo, convertido
en centro de interpretación y muse comarcal.
Desde esta vieja fortaleza se divisa
una privilegiada vista de la Sierra de Segura.
Se advierte, por ejemplo, El
Yelmo, el pico más emblemático de estos contornos con sus 1.809 metros, o
se intuyen las numerosas cortijadas repartidas por el valle, al lado de los
ríos Orcera o Trujal. Conjunto Histórico Artístico y Paraje Pintoresco, Segura
de la Sierra es uno de los municipios más visitados de la zona. En su término
destacan parajes como el de Río Madera, un núcleo de población cercano a la
localidad que constituye el siguiente hito de la ruta.
Sierra secreta
El paisaje cambia su perfil relajado por uno más violento. Hasta la aldea
de Río Madera el camino está lleno de curvas.
A ambos lados de la calzada, entre abruptas laderas montañosas, crece el pino laricio, que alcanza hasta los cuarenta metros de altura, y destacadas manchas de sabinares.
A ambos lados de la calzada, entre abruptas laderas montañosas, crece el pino laricio, que alcanza hasta los cuarenta metros de altura, y destacadas manchas de sabinares.
El manto verde de
estos bosques llamó la atención a los gobernantes del siglo XVIII que
decidieron crear una provincia marítima en pleno interior peninsular.
La
madera del pinar segureño fue utilizada para la construcción de los barcos
de la antigua armada española. Los troncos eran transportados por la corriente
de este río, que hoy recibe el nombre de la materia prima que le dio fama.
Numerosas pistas forestales parten de la carretera que llega hasta Río
Madera.
Muchas de ellas siguen el rastro de arroyos y rápidos que derraman aquí
sus aguas. Una carretera asfaltada y en buen estado conduce hasta Venta Rampias,
una aldea partida en dos.
Algunos kilómetros más adelante, en dirección a La
Toba, surge otra pista forestal que deriva en Huelga Utrera, un núcleo de
encaladas calles que mantiene la primitiva personalidad de las poblaciones
segureñas.
Hasta llegar a ella se repite un paisaje de huertas que los
lugareños se cultivan en bancales.
Adaptado de un articulo de Ocholeguas de EL Mundo
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